
Nosotros, más de 320 personas de 54 países a lo ancho y largo del mundo, afectados y luchadores contra las represas destructivas y activistas por el uso ecológico del agua, la justa utilización de la energía, la autodeterminación de los pueblos, la defensa del territorio, la justicia ambiental y climática y el respeto a los derechos humanos, nos hemos encontrado en Temacapulín, un pueblo que se encuentra amenazado con la construcción de la represa El Zapotillo.
Solidaridad con Temacapulín, Acasico y Palmarejo
Nosotros,
más de 320 personas de 54 países a lo ancho y largo del mundo,
afectados y luchadores contra las represas destructivas y activistas por
el uso ecológico del agua, la justa utilización de la energía, la
autodeterminación de los pueblos, la defensa del territorio, la justicia
ambiental y climática y el respeto a los derechos humanos, nos hemos
encontrado en Temacapulín. Nos hemos reunido en un pueblo que se ve en
peligro de ser destruido por la construcción de la represa El Zapotillo.
Estamos en solidaridad con nuestros anfitriones generosos en Temaca y
apoyamos su exigencia para la cancelación de la presa El Zapotillo.
Temaca debe vivir, y su lucha es nuestra lucha.
Asimismo, nos solidarizamos con las luchas del Movimiento Mexicano de
Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER) y con las
comunidades, pueblos y ciudades de diversos lugares de México, que en
estos momentos se encuentran inundadas o sepultadas por toneladas de
lodo a causa de la fractura o el desfogue de represas en el país.
La
crisis climática desato su furia enfrentándonos a excesivas lluvias, a
ríos desbordados y a represas peligrosas que se encuentran a su máxima
capacidad. Por lo que denunciamos y rechazamos la política obsoleta y
desenfrenada de construcción de presas.
¡Aguas para la vida, no para la muerte! El grito hecho en el Primer
Encuentro Internacional de Afectados por Represas, realizado en
Curitiba, Brasil, 1997, se reafirmó en la Segunda Reunión Internacional
en 2003 en Rasi Salai, Tailandia, y nuevamente recobró fuerza durante
estos intensos días en Jalisco, en la comunidad de Temacapulín.
Nuestros Logros
Desde Rasi Salai, hemos seguido unidos trabajando para enfrentar a la
industria de represas, y a los gobiernos e instituciones financieras que
promueven y financían sus actividades destructivas. Nuestras luchas han
derrotado a proyectos de presas y ayudado a restaurar y proteger los
ríos. Hemos alcanzado importantes conquistas en la lucha por el derecho
al consentimiento informado sobre los proyectos en nuestras tierras y
por dignas reparaciones y condiciones de reasentamiento.
Estamos implementando con éxito, bajo control comunitario, numerosas
experiencias con tecnologías y programas justos y ecológicamente
responsable para satisfacer nuestras necesidades de energía, agua,
saneamiento y protección contra inundaciones destructivas.
Hemos logrado crear y fortalecer diversas redes regionales, frentes y
movimientos nacionales de luchas contra las represas y por los derechos
de los afectados. Estamos construyendo un nuevo modelo de producción y
uso de energía y de manejo de agua que satisfaga las necesidades de los
pueblos, antes que el interés de las corporaciones nacionales y
transnacionales.
Nuestros Desafíos
A 10 años de emitidas las importantes recomendaciones de la Comisión
Mundial de Represas, en la mayoría de nuestros países, los derechos de
las poblaciones continuan siendo violados por la construcción de
represas. Los ríos siguen siendo represados y transvasados, las selvas
inundadas, los peces y ótras especies exterminadas. En abierta violación
de acuerdos internacionales y leyes nacionales, pueblos indígenas y
tribales, minorías étnicas y comunidades tradicionales son
desproporcionadamente saqueados y afectados por la salvaje explotación
de sus territorios, tierras y recursos. En muchas partes son obligados a
luchar para no ser aniquilados física y culturalmente. Comunidades
ribereñas, campesinas y urbanas ven las represas destruir sus modos y
medios de vida.
Jóvenes, ancianos y ancianas también son particularmente vulnerables a
las transformaciones económicas, sociales y culturales provocadas por
las presas.
La represión de las comunidades y organizaciones que
resisten a las presas y la militarización de los territorios,
constituye un flagrante atropello a los derechos humanos. Nuestros
muertos y perseguidos cuentan una triste historia de la violencia de los
constructores de represas, pero también de la resistencia heroica de
los pueblos afectados y de su firme decisión de llevar adelante la lucha
por un nuevo modo de usar el agua, de producir y utilizar la energía a
servicio del pueblo.
Los procesos de privatización impulsados en los años 90 por el FMI y el
Banco Mundial transformaron la producción de energía y el agua en un
grande negocio. Las corporaciones hacen lucros exorbitantes en la
construcción de presas, en el agro-negocio, en el hidro-negocio y en la
minería.
Muchos países retornan a una situación semi-colonial para alimentar el
capitalismo consumista que domina la sociedad contemporánea.
Grandes represas reducen la capacidad de las sociedades y ecosistemas
para adaptarse al calentamiento global. El cambio climático está
causando graves daños a las personas y a los ecosistemas, haciendo las
represas aún menos seguras, menos viables económicamente, acelerando la
sedimentación de los embalses. Los grandes embalses son una fuente
importante de gases de efecto invernadero (GEI).
Nos oponemos al mal llamado “Mecanismo de Desarrollo Limpio” (MDL) que
los gobiernos poderosos y el capital privado promueven para compensar
sus emisiones de GEI, incluyendo a las represas como energía limpia y
renovable. Nos sumamos a las acciones que desarrollará el movimiento
global por la justicia climática, en el marco de la Conferencia de las
Partes, que se llevará a cabo en la ciudad de Cancún, Mexico el presente
año.
Nos solidarizamos y nos sumamos a las luchas de la Vía Campesina por la
soberanía alimentaria, que es inseparable de control popular del agua y
de la soberanía energética.Nos solidarizamos y nos sumamos a los que luchan contra la minería y la privatización del agua.
Nuestras Demandas
Las experiencias compartidas y estos cinco días de ricos intercambios nos permiten acordar que:
Las mujeres sufren de forma aún más dramática las rupturas de la vida
comunitaria y familiar resultante de la construcción de represas. En
muchas partes, son discriminadas en los procesos de reasentamiento y
reparación. Además, la concentración de miles de trabajadores durante la
fase de la construcción muchas veces viene acompañada de prostitución,
epidemias y deterioro de los servicios de educación y salud que
conciernen de manera muy directa e inmediata la vida de las mujeres.
¡Otro modelo de manejo de energía y agua es posible!
¡Aguas para la vida, no para la muerte!
Ríos libres para pueblos libres