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Migración de las integraciones

¿Qué sucede cuándo la migración se convierte en el medio para pensar otros modelos de desarrollo? ¿ Es posible crear condiciones para que la integración, migración, desarrollo y cambio social puedan ser parte de un mismo proyecto? ¿ Cómo conciliar la ciudadanía universal con el derecho al arraigo?

By Elvis Mori, Grito Perú

En este marco, la mesa sobre Migración e integración de los Pueblos abordó la discusión en tres perspectivas: la primera, desde la vivencia misma
de los migrantes en los espacios locales muy ajenos a sus culturales
vernacululares; el otro lado, una reflexión más bien en términos de los
proyectos de integración y los desafíos de los movimientos sociales; y
finalmente, una reflexión que articula desplazamiento de los fuerzos y
la tensión del arraigo.

Naciones: encuentros y des-encuentros.

Para Mario Humberto Calixto, una de las coordenadas que ayuda a entender la
situación real de los migrantes respecto al derecho al reconocimiento
del territorio y la ciudadanía universal con la participación en
espacios políticos fuera de sus países, es entender las demandas de
estos dentro de su caracter reinvindicativo y cultural, la adquisición
progresiva de derechos de facto.

La experiencia de haber construido una casa de migrantes en una provincia
Vasca, le ha permitido a Calixto articular las diferencias sociales y
desmifiticar todas aquellas cargas de las que son objetos los migrantes: “ellos nos quitan el trabajo”, “ ellos usan los servicios públicos en
detrimento de nosotros”.

¿ Cómo se pudo lograr? Conforme los migrantes adquieren arraigo en un
nuevo territorio, el caracter de la composición social de la zona se
reconfigura no solo en términos poblacionales, sino en su
dimensióncultural, política. Es así que se la Casa de Migrantes comenzó a tener trabajo compartido con los sectores obreros, con sus
organizaciones sindicales. Lo que devino en una participación política.

Un proceso así no está extenso de conflictos, aunque este se base en
estigmas que suponen más una carga simbólica que material. El “ ellos”,
es decir, la mirada desconfiada sobre el otro, es el punto medular de
los prejuicios. El “ nos quitan”, es el complemento consustancial de la
negatividad , es la resta en todo sentido.

La experiencia Vasca contribuye a reflexionar sobre los diferentes tipos
de migraciones: refugiados, culturas completas, expulsiones
fragmentadas, naciones desterritorizadas. Pero también nos sugiere
esperanzas: las mejores condiciones se contruyen buscando lazos de
integración, en permantente acción y elaboración de estrategias que se
adecuen a los contextos políticos de cada lugar.

Integraciones, Universalidad y Arraigos

Una de las interrogantes más frecuentes sobre los impactos de los
megraproyectos de inversión en América lLtina es si estos están pensados bajo otros conceptos que no sean los mercantilistas y si algo ha
cambiado profundamente con la asunción de los Gobiernos populares. El
punto de quiebre está en la voz de los pueblos directamente afectados.

Para Gerardo Cerdas, miembro de la Red Grito de los Excluidos, es importante
reconocer que existen integraciones desde arriba e integraciones desde
abajo. Esta situación se evidenciaría en que   la primera
postula los proyectos desde la mera lógica de la inversión y el comecio a gran escala, apalancados por el Estado; en la segunda, los pueblos
construyen proyectos extensivos sobre relaciones de no acumulación de
capital, los impactos no son sumas y restas de costos por indemnización, etc.

Uno de los puntos fundamentales para entender esta tensión es que los
proyectos desde arriba , según Gerardo, se impulsan bajo lógicas todavía basadas en la modernidad capitalista contenidas en  la construcción y funcionamiento de los Estados- Nación. Vale decir: los estados actuales no  podrán revertir este pecado original, y en consecuencia, sus políticas no están precisamente pensadas para todo/as.

No obstante se señala que existen avances importantes, que la formulación
de los Estados como proyecto plurinacional es un avance que contribuye
en romper las duras trabas impuestas por el pensamiento occidental y el
mecanicismo capitalista, porque ello supone que los gobiernos populares
actuales están gobernando bajos principios discreta o abiertamente
enfrentados al capital.

Esta situación repercutiría favorablemente en la situación de los migrantes.

En este terreno, Carlos Juliá, miembro de la misma red en Argentina,
añadió que respecto a si la política se puede desde los intereses de los Estados y los intereses de los pueblos no ayudan a entender los
procesos radicalmente heterogeneos que se viven en la región. Para
reforzar la idea del dirigente argentino, agregaría que esta polaridad
es producto, todavía, de un agónico pensamiento occidental donde Estados y Pueblos son dos categorías de análisis o, mejor, dos espacios
diferenciados que obstaculizan no solo para la problematización
reflexiva sino llas acciones de lucha y alianzas.

Ello no resta a la observación que agregó Gerardo al final de su
intervención: reconocer que los procesos en la región son complejos y
que lo más importante es ver cómo desde los movimientos sociales se
continuan proyectando propuestas que significamente presionan a cambiar
las condiciones adversas de nuestros paises, pero sobre todo, refuerzan
los cambios en marcha.

Como punto adicional,  Juliá sugirió que un derecho clave que se soslaya frente a los debates sobre la integración ( sea de arriba o de abajo),  y las situaciones que, desprendidas, generan proceso de inmigración es el relacionado a las poblaciones que se afirman en quedarse en sus
territorios de origen, lo que el dirigente calificó como “ derecho al
arraigo”.

Pero, dentro de la problemática migrante, uno se pregunta si acaso ¿hablar de arraigo no entra en contradicción con la ciudadanía universal?
Nuevamente, visto desde una lógica occidental que diferencia lo
universal de lo particular, sí. Sin embargo, la propuesta no está
formulada dentro de esta racionalidad, no es la contraposición la que
lleva a la conclusión: ¿ Por qué?

A saber: se reconoce que existe una realidad galopante: miles de mujeres u hombres en el mundo son expulsados o tienen que salir de sus países
para poder susbistir, y esta realidad se da en condiciones de absoluta
impunidad de la que gozan las politicas migratorias impulsadas por las
potencias imperiales. A la vez, ello exige que los estados generen
condiciones a todo nivel para que las poblaciones se mantengan en sus
territorios, para que la migración no sea de expulsión sino de opción.

.

Se podría decir que la propuesta sobre el derecho al arraigo es la
síntesis de las discusiones en relación a la situación de los migrantes y la integración: resolver lo inmediato y profundizar los cambios dentro
de cada país. Algo que parece obvio, pero por lo mismo, es olvidado ( o
negado).

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Date: Oct. 10, 2010, 9:05 p.m.
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