V Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo
Quito, Ecuador, 8 al 16 de octubre del 2010
Declaración de Quito
Luego de 518 años de resistencia a
la invasión, el despojo y la explotación, hemos llegado a la tierra de
Eloy Alfaro, de Tránsito Amaguaña y de Manuelita Sáenz. Hemos transitado
por los caminos de América plenos de mística y fuerza, luchando,
movilizándonos y debatiendo, levantando nuestras banderas, fortaleciendo
nuestras organizaciones y ampliando nuestras alianzas. A los pies del
Pichincha, en la mitad del mundo, hemos realizado nuestro V Congreso
después de un año de esfuerzo organizativo y movilizador
Aquí estamos las y los continuadores
históricos de los procesos sociales que surgieron con la Campaña de 500
años de Resistencia Indígena, Campesina, Negra y Popular. Aquí estamos
casi un centenar de organizaciones del campo de toda América,
representadas en más de mil delegadas y delegados, que surgimos de los
procesos de unidad que desde los sectores populares venimos construyendo
como una respuesta decidida y valerosa frente a la transnacionalización
del capital y sus efectos perversos.
Nuestro V Congreso se ha
caracterizado por la mayor participación de muejres y jóvenes y los
importantes aportes de organizaciones de pueblos originarios y
afrodescendientes, reflejo de los mayores niveles de convergencia y de
las fuertes luchas que han dado los pueblos originarios de todo el
continente en los últimos años. Valoramos especialmente el aporte a
todas nuestras luchas que ha significado incorporar la visión del sumak
kawsay o buen vivir.
Los trabajos del Congreso construyeron una mirada colectiva dell contexto en que desarrollamos nuestras luchas. Estamos
viviendo una etapa de ascenso de las luchas sociales en América Latina.
El fortalecimiento de las organizaciones campesinas, populares y de
pueblos originarios y afrodescendientes ha provocado simultáneamente el
surgimiento de gobiernos progresistas y el recrudecimiento de las
agresiones desde el imperio. Las derechas del continente, el gobierno de
Estados Unidos y los grandes capitales despliegan una contraofensiva
con nuevas formas de colonialismo, despojo y represión, que combinan las
estrategias políticas con las formas más crudas de militarización y
agresión armada.
El Congreso con entusiasmo celebró
el triunfo de las luchas sociales en Bolivia y Ecuador, que han
comenzado profundos procesos de transformación nacional y han permitido
la adopción de Constituciones nacionales revolucionarias. Saludamos a
las organizaciones del Ecuador que se movilizaron decididamente y
derrotaron un intento de golpe en este país. Nos solidarizamos con la
resistencia popular en Honduras, que a pesar de la continuidad del
golpismo ha logrado un apoyo mayoritario a una Asamblea Constituyente.
Nos solidarizamos también con la
lucha del pueblo Mapuche y con quienes después de casi tres meses de
huelga de hambre lograron doblarle la mano al Estado chileno y ampliar
los sectores sociales decididos a luchar hasta lograr la revocación de
una ley antiterrorista espuria. Nos solidarizamos con el valeroso pueblo
de Haiti, que se ha movilizado masivamente contra la ocupación militar,
el saqueo y la imposición de semillas transgénicas, a pesar de las
tremendas dificultades posteriores al terremoto. Nos solidarizamos
también con el pueblo colombiano, que sufre y resiste sin rendirse las
agresiones sistemáticas y criminales del Estado y el paramilitarismo y
exigimos la solución política y negociada del conflicto social y armado.
Reiteramos nuestra permanente
solidaridad con la Revolución Cubana y el pueblo cubano que ha resistido
50 años de bloqueo por parte de Estados Unidos, y exigimos la
liberación de los cinco revolucionarios cubanos mantenidos prisioneros
por el imperio
La agricultura, el agua, la
alimentación y nuestros bienes naturales son hoy objetivo central del
gran capital financiero. Mediante grandes inversiones han acelerado la
concentración de la producción, procesamiento y comercialización
agrícolas, y ha profundizado la dependencia frente a los agrotóxicos y
otros insumos industriales.
El resultado es la expulsión masiva y
por la fuerza de pueblos originarios y campesinos, la extranjerización
de la tierra, la pérdida de soberanía nacional y popular, así como la
destrucción de la Madre Tierra. Frente a eso, nuestro Congreso levantó
con decisión su lema central: “Contra el saqueo del capital y del
imperio, por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos, América
lucha” y reafirmó nuestra decisión de defender el planeta, la
agricultura campesina y la dignidad y buen vivir de los pueblos.
La crisis climática producida por
los modelos de producción y consumo impuestos por el capitalismo deja
sentir sus peores consecuencias sobre los pueblos del mundo y
especialmente sobre quienes vivimos y producimos en el campo. Terminar
con el capitalismo pasa a ser no sólo un objetivo social, sino un paso
necesario para la sobrevivencia de la humanidad y el planeta.
Necesitamos acabar con el modelo agrícola industrial, agroexportador e
hiperconcentrado, responsable principal de la crisis climática. Nos
comprometemos a levantar e impulsar con fuerza la posición de la Via
Campesina, en cuanto a que la agricultura campesina es la vía más segura
y efectiva para enfriar el planeta y reconstituir los equilibrios
naturales.
Los proyectos REDD (Reducción de
Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal), son una
profundización de los procesos de privatización de los territorios que
pretenden incorporar los bosques y otros ecosistemas a los mercados
internacionales. Para ello eliminan y desconocen los derechos de los
pueblos y comunidades sobre sus tierras y territorios, imposibilitando
además la soberanía alimentaria y otros derechos colectivos.
La ambición del capital no se
detiene. Ha impuesto leyes, regulaciones y programas que buscan
privatizar la vida, las semillas y el conocimiento. La investigación
científica y tecnológica ha quedado progresivamente bajo dominio del
capital y en la agricultura se ha impuesto un modelo tecnológico único
que fomenta la dependencia e ignora los saberes y técnicas populares y
agroecológicas. El mundo y los campesinos vemos con horror cómo se
utilizan o tratan de imponer leyes y tecnologías de la destrucción y el
despojo, como la privatización de las semillas, los cultivos
transgénicos, semillas Terminator, la biología sintética y la
geoingeniería.
Seguiremos defendiendo nuestras
semillas contra la privatización y la destrucción, y las multiplicaremos
para que circulen libremente y sirvan de base para la Soberanía
Alimentaria
América Latina sufre de altos
niveles de desigualdad y de concentración de la tierra. Esto es
resultado de procesos históricos desde invasión colonial y la
constitución de los Estados nacionales, varias décadas de neoliberalsimo
y de procesos de contra-reforma agraria que han provocado concentración
y reconcentración de la tierra. En los últimos años se suma un nuevo
fenómeno de acaparamiento de tierras por parte de empresas estatales,
transnacionales del agronegocio y transnacionales financieras. El
acaparamiento de tierras viola los derechos humanos, porque roba a las
comunidades campesinas las posibilidades de alimentarse y alimentarnos
ahora y en el futuro.
Reafirmamos la lucha por una Reforma Agraria integral y por la Soberanía
Alimentaria como pilares centrales de nuestro proyecto de futuro.
Reconocemos avances como los logrados en Bolivia, donde se reconoce
legalmente la propiedad colectiva de las comunidades campesinas y de
pueblos originarios y limita la concentración de la tierra. Sin embargo,
vemos que en términos generales se ha retrocedido en el respeto al
derecho a la tierra y el territorio en América Latina.
Vivimos y sufrimos la capacidad de
destrucción y devastación del capitalismo. Sin embargo, la fuerza de
nuestras luchas, las formas de unidad que vamos construyendo, el
revalorar nuestros aportes, nuestras visiones y culturas, el
resurgimiento de la vida que vemos en nuestros triunfos, nos llevan a
asegurar que nuestras luchas y quehacer nos permitirán desmantelar
el capitalismo y construir un campo y un mundo que garanticen la
dignidad y el buen vivir para todas y todos.
Contra el saqueo del capital y del imperio, ¡América lucha!
Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos, ¡América lucha!